El viento llegó a Quejá
En Quejá, la montaña cedió y enterró a toda una aldea. Quienes se salvaron buscan ahora, en el abandono, cómo seguir con sus vidas.
En Quejá, la montaña cedió y enterró a toda una aldea. Quienes se salvaron buscan ahora, en el abandono, cómo seguir con sus vidas.
Los vecinos de Sesajal se quedaron en el abandono, sin cultivos y sin casas. Las personas no tienen acceso a médicos y beben agua estancada.
En Las Mercedes I, viven a merced del río. Saben que todos los años habrá crecidas e inundaciones. Es una amenaza constante. Con Eta y Iota, todo fue peor.
Campur pasó 70 días sumergida. El agua se fue, pero la gente teme regresar: desde entonces, los temblores no han parado.

